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miércoles, 10 de diciembre de 2014

PODEMOS TOMAR LA PALABRA




Breve reflexión psicoanalítica sobre el poder  y de  su inconsistencia
 
 
 Escrito por Daniela Aparicio

  El humano esta condenado a buscar un sentido propio a su vida, a su historia, a sus esfuerzos… y no siempre hay sentido, y, si lo hay, resulta escaso, nada proporcional a la lucha titánica de una vida. Muy a menudo, escuchamos el sufrimiento repetido de la precariedad subjetiva, el sentimiento de estar en falta, de no dar la talla, de no llegar nunca… ¿a dónde?, nos preguntamos. Nuestro sujeto piensa que esta precariedad es la señal de su fracaso personal, de su incompetencia, y no la condición natural e inherente a toda estructura humana Él irá a buscar su identidad soñando que esta ha de ser sólida e integra; «yo soy eso o aquello». Esta suposición también es algo errónea. La identidad suele ser múltiple o fragmentada, y, cuando pretende ser total, resulta ilusoria, un puro espejismo. Identidades, en el mejor de los casos, producto de unos deseos e ideales regidos por el superyó, con la ferocidad que este adquiere en cada momento de su época.
  Late, como contrapunto a cierta levedad del ser, una aspiración a la completitud incrustada por figuras ideales, protagonizadas desde los dioses de la mitología hasta los jugadores de futbol actuales y otros héroes de turno, que son todo aquello que uno nunca alcanzará a ser. Para el humano no existe una estructura completa, ya que esta está agujereada e incluye en su misma constitución una falta, que no es el fracaso de lo humano como muchos creen, sino que es su misma condición humana, inexorable. Esta falta constitutiva es el resultado de la marca del lenguaje sobre el hablante arrancado de la naturaleza, pero también es lo que le otorga una capacidad para desear.

martes, 9 de diciembre de 2014

PODEMOS : EL ESTADO DE LA CUESTIÓN



 

 Escrito por Luis Roca Jusmet
 
Podemos ha irrumpido por una necesidad. La necesidad de dar voz a la inmensa mayoría de ciudadanos españoles que no se sienten representados políticamente. Algunos forman parte de la vieja guardia de militantes antifranquistas desencantados por la política. Otros son antiguos votantes, simpatizantes o militantes del PSOE o de IU. Algunos, pocos, antiguos votantes del PP, que no entendieron en su momento a quien sirve la derecha. Muchos son jóvenes que nunca se habían sentido representados por los políticos y ahora perciben que sí hay una vía. Lo que todos tienen en común es que ahora se ilusionan por la política porque esperan algo de ella. Esto es muy bueno porque hay que recuperar el sentido participativo de la ciudadanía, única base de la democracia.La democracia solo es emancipatoria si hay ciudadanos autónomos que quieren gestionar las cuestiones públicas. El 15 M y el movimiento de los indignados fueron expresión de este movimiento pero Podemos representa mucho más. No solo ha canalizado este movimiento sino que lo ha ampliado enormemente. Y le ha dado una salida institucional. Podemos es hoy una alternativa, la única alternativa de poder ciudadano, de regeneración democrática y de defensa de los derechos sociales al bipartidismo PP-PSOE. No es poco.
 Ahora bien, ni hemos de ser acríticos con nuestra opción política ni tampoco pecar de triunfalistas. Podemos tiene el inconveniente que surge a la vez  de movimientos espontáneos no organizados, del malestar de ciudadanos todavía pasivos y del poder mediático que tuvo antes de las elecciones europeas. Falta todo el tejido organizativo del movimiento, que debe ser la potencia de la organización. Los círculos son una buena opción para esta organización de base. Ahora bien, lo que se está viendo es que el núcleo impulsor del movimiento, Pablo Iglesias y su equipo están asumiendo el papel de vanguardia del movimiento y poniendo en marcha todos los mecanismos para garantizarlo. Esto no es una deriva oligárquica pero si aristocrática.